Música: Yuri Méndez
En mi camino
de peregrino sonámbulo,
de pordiosero necio,
de dios hecho puta,
muletilla de Belcebú,
retrete de los infiernos,
aguador de arena,
puñal, agujero,
barrendero de versos.
En mi camino
de tartamudo ciego
malviviendo en su hueco de jarro,
guijarro, corte,
tirita, tiritona, títere,
arte venido a menos,
baluarte, bandera, papel higiénico,
escudo sin honor,
evangelio de necio.
En mi camino
sufriendo abortos sin ser mujer,
acunando mis lamentos,
purgando mis sueños de tarado,
haciendo de mis llagas soles,
de mis heridas mantras,
amuletos, oraciones, hormigón,
huesos con muescas
siendo ya mis cimientos.
En mi camino
de transexual alto, rubio, con tacones,
con voz de carcelero, dos soles por pechos,
dos lunas por pezones a juego,
viviendo los eclipses a diario
en las orbitas de mi entreteto.
A veces hombre, a veces mujer, a veces vino,
a veces tierno, a veces duro, a veces veneno
de mil caras, de mil cuerpos, de mil mareos,
por deseo del destino, digo.
En mi camino
supuraba pústulas de pus pusilánime,
paría partos de parturientas paridas en partes,
escupía deslices deslizados en escupitajos
siendo yo el escupidor, el escupido, y el impacto.
El desliz, el deslizado y el descalabro.
El muerto, el matón, la bala y el balazo.
En mi camino
dormía dormires de ojos abiertos sangrados dormitando.
Caía en caídas de caínes arrepentidos claudicando.
Juzgaba en juicios injustos de leyes justas.
Repicaba en replicas repetidas reproches de renegado.
Nacía en nacimientos muertos muriendo al nacer,
moría al nacer y en mi muerte, renacía muerto.
En mi camino
bebía para soñar sueños de soñador borracho.
Sudaba en sudores fríos sudarios calientes sudados.
Masturbaba mis latires hasta correrse mis pulsos de la mano.
Reñía a mis reñires y en mis riñas de niña llorando
era niño y niña, hombre y mujer, salvación y cadalso.
Flotando me hundía y en mis hundires flotaba.
Era marea baja marea alta tempestad y mar en calma.
Protegía mis dolores y en mis daños, me protegía.
Vagaba en pasos duros de vagabundo
haciéndose a cada paso mis pies barro y la madre tierra mi red,
mi cama de faquir, una y otra vez atravesado.
Ahora ya erguido
desde mi yo hecho ovillo
para poder rodar hasta los cielos
más alto, más libre.
Estrechando la mano de dios, echando un piti
en un descanso entre milagro y milagro.
No en el camino, sino siendo camino.
No en el trayecto, sino a cada paso.
No en el horizonte, sino cerca, pequeño, dentro,
Encontrado,
en paz por ser mi sino.
Amando mis quehaceres, venerando mis quebrantos,
en mi renacer tras mi suicidio necesario digo:
Escucha:
«Mi camino es mi deriva,
mi avance, mi retroceso,
mi knock-out, mi cinturón de castidad
de campeón al mismo tiempo.
mi paz, mi ira, mi quietud, mi anhelo,
mi destierro, mi terrón,
mi azúcar moreno.
Mi caída vertical, mi rebote,
mi acción de renacer podrido pero puro puro,
mi ignorancia, mi miedo,
mi sinvergüenza, mi valor, mi kamikaze,
mi fallo, mi acierto,
mi osadía, mis cobardes,
mis quiebros, mis requiebros.
Mis fantasmas, mis vergüenzas, mis cimientos,
mi dar a luz, mi destino,
mi camino es mi rincón, mi horizonte,
mi te quiero, mi te odio, mi te acompaño
hasta que puedas ir tú solo.
Mi destino es arrancar y llegar al mismo tiempo.
Sentir en cada paso mis pies
y el suelo en un solo cuerpo comulgando con los cielos.
Mi camino es mi destino.
No recuerdo ni como ni cuando nací,
me lo contaron pero no me lo creo».
He vivido ruinas, éxitos, fracasos, ruinas de nuevo,
migrañas, resacas, jaquecas, caretos de payaso,
desengaños, cuernos, vomitonas de pordiosero,
halagos falsos, palmaditas de te mataría pero no me atrevo,
amigos de sangre, enemigos sangrando,
amigos muertos, enemigos llorados,
conversaciones con mi espejo, dándome asco.
Mentiras, verdades, traiciones sufridas, cometidas
embargos, traspiés de casi me mato, muertos de la mano,
alegrías, sonrisas, carcajadas caras y baratas,
dormires en tempestad y la más absoluta de las calmas…
He vivido todo eso y más.
He vivido todo eso y menos.
No lo recuerdo.
El día que muera que no está muy lejano
justo antes de cerrar los ojos
pasará todo en viñetas de tebeo como un telonero ciego
y entonces,
sólo entonces sonreiré en paz
para nacer en otro cuerpo y seguir por siempre
en mi camino.

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Resiliente ha sido editado por Lovemonk y Léeme. Si quieres contactar con nosotros puedes hacerlo en las siguientes direcciones de correo electrónico:

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