Música: Yuri Méndez
Antes de conocer lo que es la vida,
flotando entre paredes de pladur humano,
saborearás, olerás, tocarás, oirás, verás...
Será lo más cerca de entender la vida que estarás jamás.
Verás con tus ojos hechos perlas, perlas de dolor,
perlas de gozo, perlas de fragilidad.
Verás dolor en forma de perlas negras y gozo en forma de
perlas de luz.
Las imágenes velarán tu sueño o lo arroparán.
Cerrarás los ojos para no ver y verás más que nunca.
Los abrirás para buscar y encontrarás sombras,
y en tus sombras te encontrarás para poder mirarte por
siempre a la cara.
Te verás en los demás, mirarás en ellos para ver algo de ti...
Ocurrirá cada día y cada día morirá para nacer con el sol.
A cada arranque cerrarás los ojos para ver,
los abrirás mucho deseando la ceguera.
Llorarán tus ojos lágrimas de pena
y las mismas lágrimas serán de gozo.
Todas serán saladas, todas serán gotas de agua de mar,
todas traerán mareas, tempestades, concilios
y renaceres.
Todas serán tuyas,
nacerán y morirán en los caminos de tu cara, y
todas, todas, te harán más completa, más pura, más animal,
más persona, más fiel a tu mirar de ojos hacia dentro.
Tus ojos serán tu antifaz, tu verdad, tu mentira, tu confesión
sin palabras.
Tus ojos hablarán sin voz.
Serán, sin tú saberlo, las voces de tu alma pura.
Mirarás hacia atrás y
chocarás con lo que esta ocurriendo por estar mirando lo
que ocurrió
y no puede ser cambiado.
Aprenderás que se mira hacia adelante,
que sólo poniendo los pies en los horizontes
se puede mirar atrás para ser perdonado,
para perdonar.
Oirás palabras lejanas, tus oídos pitarán.
Escucha ese pitar, báilalo.
Baila las melodías de lo que digan los demás,
pero nunca bailes a su son.
Oirás voces
pero sólo la tuya te acompañará siempre.
Te hablará sin que le preguntes y no te quedará otra
que escuchar.
Le dirás que se calle pero no obedecerá,
en atender a su voz estará tu conocerte.
Os haréis amigos.
Y cuando no esté, que en ocasiones no estará,
le rogarás que vuelva.
Escucha los silencios. Es donde vive la verdad.
Sólo en los silencios entenderás que el ruido lo invento
el hombre.
Escucha a todas las almas.
Todas, todas, tienen algo que decir.
No eres nadie para silenciar sus voces
y si lo haces, serás nadie.
No te acomodes y te dejes llevar por lo que dicen
los que saben lo que dicen.
Escucha sólo las voces de tu estomago.
La vida susurrará en tu cara palabras que no entenderás.
En oírlas sin entenderlas reside tu ser libre.
Sonríe, llora, déjate llevar, siente tu sentir.
Tu conciencia te hablará.
Escúchala pero no consientas que sea mochila,
tienes derecho a fallar.
Tu emoción te gritará al oído, abrázate a ella te hará temblar,
y a cada paso en tus silencios, ella te escuchará.
Escucha tu latir.
Su banda sonora acompañará tu caminar desde el principio
hasta el final, y si has vivido tu vida y no la de los demás,
tu latir se hará eco en las campanas de la eternidad.
Tocarás el cielo con tus manos y esas mismas manos,
que te harán nube, salvarán tu vida.
En la caída
dará igual que te dejes caer o te agarres fuerte,
cuando tengas que caer:
caerás.
Nada que tu alma no haya tocado ya tocarán tus manos.
Tocarás a muchas puertas,
nunca se abrirán si tu tocar no es honesto.
Toca desde la verdad desde el «¡Voy a tocar!».
Cuando veas «No tocar», toca.
Cuando te digan «Toca», piénsalo.
No dudes en tender tu mano para ayudar:
cinco dedos hacen mano.
No dudes en cerrarla para defenderte:
cinco dedos hacen puño.
Si pones la otra mejilla
que sea para que te besen.
Abraza, estruja, exprime, acaricia, acuna caras en tus manos,
déjalas descansar si eso es lo que necesitan.
Si vas a señalar que sea tocando
para que el tocado te pueda contestar.
Señalar desde lejos es de cobardes.
No quieras amarrar el pasado, ya se fue.
No quieras abrazar el futuro, no le gustan los abrazos.
Descálzate y pisa el suelo sagrado que te vio nacer.
Eso serás a cada momento.
Toca tu presente, tócalo, sin miedo a fallar.
Agárrate a él como si te fuera la vida en ello, porque
en ello te irá la vida.
Te dirán que dios no puede ser tocado, te estarán mintiendo.
Pon la mano en tu corazón y tocarás sintiendo a dios, porque ahí,
justo ahí, en los torrentes de tus arrebatos, dios se dejo
un pedazo.
Olerás tus quemazones
y en la humareda de tus dolores pintarás semillas puras.
Te dirás al respirar «yo ya estuve aquí y sin querer he vuelto».
Olerás la mierda de los demás. Cuanto antes entiendas que huele
como la tuya, antes podrás cagar en libertad.
Olerás el mar, la distancia, el monte, la inmensidad,
la noche, el hielo, el deshielo, el miedo.
El miedo siempre huele igual.
Hazte amiga de tu olfato, te salvará la vida.
Olerás olores que te llevarán en volandas
a ver paisajes que jamás soñaste soñar
haciéndose imágenes en las paredes de tu respirares.
Olerás lo que a la vuelta de la esquina espera para verte pasar,
y cuando dobles nadie habrá allí. Nadie.
Párate a esperar, esperar a veces merece la pena.
No vence siempre el que sabe esperar.
Nunca se vence siempre.
Respirarás tus olores y tus olores respirarás.
Vivirás oliendo la vida.
Tu olfato te enseñará que hay peldaños que huelen mal, que apestan,
pero no olvides que la vida surge del estiércol.
Olerás tu soledad y por su aroma, la reconocerás.
Sonreirás, la reconocerás.
Sonreirás y la dejarás pasar.
Olerás tu soledad y ella te olerá a ti.
Seréis uno, por eso se llama soledad.
Sólo en sus olores encontrarás cobijo.
Tu olfato salvará tu vida y la complicará.
No te asustes, confía en el,
las verdades verdaderas son las que no pueden ser tocadas,
las que el entendimiento no podría modificar jamás.
El eco de tus risas se hará sabores en tu boca: a veces vinagre,
a veces aceite, a veces azúcar y, a veces, sal.
Ríe, o la libertad se enquistará en los trasteros de tu paladar.
En sus huecos, rincones, claroscuros, esconderás sabores,
temblores, dudas, rencores, abrazos, desamores,
llantos, ilusiones, tirares de toalla y las huellas de tu caminar.
Tu boca te dará la vida o te la quitará.
No saborees sólo lo que se puede masticar, saborea las palabras.
Saboréalas.
Que tu aliento hecho expresión sea tu arma, tu ataque,
tu defensa, tu pensar, tus pies en el suelo.
Que tus silencios suden palabras sin que tu boca llegue a hablar.
Hablar sabe bien, escuchar es el sabor. No hay uno sin otro.
Tus labios besarán los cielos,
Besarás a la madre vida y la abuela tierra te besará.
Cuando beses, besa sin pensar.
Si decides no besar, no lo hagas.
Que no pase mucho tiempo sino tus labios olvidarán que son boca.
Saborearás la vida de los demás al hacerse tu boca dos.
Tu aliento violará otra alma y la tuya se dejara violar.
Vuestros alientos chocarán en sus abrires y en sus cerrares.
Las palabras flotaran mudas.
Saborearás en el espejo de tus labios viajes al país de Nunca Jamás,
y nunca jamás será igual, nunca.
Saborearás los sabores de la sabiduría sólo si entiendes
que en fallar está crecer
y que triunfar
es un accidente.
Si permites a tu tacto nacer del corazón.
Si miras al miedo guiñándole los ojos.
Si los aromas del amor viven eternos en tu olfato.
Si escuchas los versos libres de tu estomago.
Si saboreas la pureza de no tener que demostrar nada.
Si vives cada segundo con tus cinco sentidos,
haces de tu bondad alerta tu escudero,
del honor sólo una palabra,
de la no bandera tu bandera,
de las derrotas victorias,
de la inconsciencia animal tu confesor…
Si abres mucho los ojos cuando tengas que abrirlos
y los cierras muy fuerte cuanto tengas que cerrarlos…
Todo pasara en un abrir y cerrar de ojos, pequeña Alina

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Resiliente ha sido editado por Lovemonk y Léeme. Si quieres contactar con nosotros puedes hacerlo en las siguientes direcciones de correo electrónico:

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